domingo, enero 02, 2005

Sonrisa



Durante algún tiempo guardaba una foto de una viejecita sentada, de perfil, ante una máquina de coser. Le encontraba cierto parecido conmigo y me decía que así me gustaría ser en mi vejez.
Por algún sitio anda extraviada.
Ahora miro otra, de una señora de negro, sentada a la puerta de su casa, con las manos entrelazadas en el regazo, mirando de frente y con la sonrisa en los labios. Así me propongo ser, y con pañuelo, además.
(Es que son una especie en extinción, y no lo digo por la estética, sinó por un modo de vivir que se está extinguiendo también).

Me gusta la vejez. Lo malo es que se me están yendo.

3 comentarios:

Alicia A Traves del Espejo dijo...

La vejez de los demás...puede ser, la mía no Thirthe. Supongo que me gustará cuando deje de ser Alicia A Través del Espejo, nombre que seguramente no he elegido en vano.
Alicia, una niña eterna.

thirthe dijo...

Alicia, la mía, la que se me va pegando con el paso del tiempo, tampoco me gusta. Por ahora me fijo en las demás. Y de paso imagino la mía y me digo, como ésta. Así. Es que, como los jóvenes, unos viejos nos gustan más que otros, y nos cuentan más, y a estos me pego a ver si por ósmosis me quedo con lo que dicen.
Y cuanto mejores viejos son más espiritu joven y sonrisa de niño tienen.

Besos desde este lado del espejo.

muralla dijo...

No hay nada que me dé más pena que un viejo malhumorado, gruñón y amarga vidas...
Hago como tú, miro los que me gustan y quiero der como ellos. Espero morirme como viejecita comprensiva con sonrisa de niña que mira admirada alrededor.
Tengo varias fotos, hechas por Andreu, de viejas gallegas con su pañuelo negro en la cabeza...
Te quiero. Muralla.