
soy yo la que escribe en el cuaderno y sin embargo, cuando lo voy a leer, las hojas se me presentan por el revés y tengo que adivinar mis palabras por la transparencia o la rugosidad de sus trazos.
Unas veces eran palabras, pensamientos, impresiones, sinsentidos; otras, historias bonitas o estrafalarias. Todo ello entrecruzado, y recogido al vuelo, entre dos habitantes de la red. Ya no.